Biografía

banner_grande2

En un lugar de Madrid, de cuyo nombre, no merece la pena acordarse, no ha demasiado tiempo, nació Ángel de Mora – Losana Careno, hidalgo consultor y sencillo escritor por sus relatos, aún poco conocido.

De complexión delgada y rostro sonriente, era amigo desde pequeño, de observar los hechos que acontecían a su alrededor, para desarrollar las más imaginativas e ingeniosas ideas.

Es pues de buen saber, su gusto por leer libros que descubrieran el porqué de muchos inventos y nuevos descubrimientos. Tal afición y curiosidad tenía en esto, que estudió hasta licenciarse en 1989 en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, en un intento por conocer mejor, que fuerzas regían este mundo.

Sin querer demorar más el tiempo, puso este noble escritor, su pensamiento al servicio de la consultoría, dedicándose durante más de veinte años, a dar ilustres consejos a numerosas empresas, acorde al honroso deseo de mejorar su organización y desarrollar el talento y las habilidades de sus trabajadores.

Prosiguió sus trabajos, no exentos de aventuras y gratas andanzas, colaborando en iniciativas de la Comisión Europea, para asesorar en las tareas de reorganización y modernización de destacadas entidades ubicadas en parajes lejanos de países como Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Rumanía entre otros.

Cuando hubo finalizado estos viajes, emprendió la actividad de difundir las técnicas de gestión del conocimiento allí por donde anduviere. De lo que sucedió después, algunas páginas se han escrito, quiera la suerte pues, que algunas de ellas se lean.

Más es menester acabar aludiendo, tan solo unas distinguidas frases: trabajo, imaginación y talento se hicieron para aquellos que el mundo llama, caballeros ingeniosos. Emprendedores que luchan por llevar a cabo sus ideas contra molinos de incomprensión, contra castillos asentados en laderas de involución. Cabalgan sin escuderos acompañantes, sin un rocín a cuyo lomo apoyarse. Solo alforjas llenas de esperanza, solo tesón y empeño como únicas lanzas contra un destino incierto. Aventureros desconocidos, seguid vuestros pasos sin cesar, pues no contareis con mejor premio, que la satisfacción de poder tornar vuestros sueños, en memorables realidades.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *